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Empresas1 de julio de 20266 minutos 25 segundos de lectura

Corea del Sur planta cara: 519.000 millones para no perder la guerra de los chips de IA (y la paradoja que la acompaña)

Samsung y SK Hynix construirán cuatro fábricas nuevas en un plan nacional que roza el medio billón de dólares. Pero el mismo día del anuncio, sus acciones cayeron. Te explicamos por qué esta apuesta gigantesca tiene un lado incómodo.

Por DidadoY

Corea del Sur planta cara: 519.000 millones para no perder la guerra de los chips de IA (y la paradoja que la acompaña)
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Corea mueve ficha a lo grande

El 29 de junio de 2026, el presidente surcoreano Lee Jae Myung subió a un escenario en Seúl flanqueado por los líderes de las dos mayores fabricantes de memoria del mundo —Samsung y SK Hynix— para anunciar una de las mayores apuestas industriales de la historia reciente: un plan para blindar el liderazgo del país en semiconductores e inteligencia artificial.

La frase con la que lo enmarcó no deja lugar a dudas sobre la ambición: "Debemos asegurar los elementos esenciales de la IA más rápido que ningún otro país. Los semiconductores, la IA física y los centros de datos son el triple eje de nuestro gran salto adelante."

Si has seguido nuestros artículos sobre SK Hynix destronando a Samsung y sobre por qué sube el precio de tu móvil, este anuncio es la pieza que completa el mapa. Es la respuesta de todo un país a la escasez de memoria que está redibujando la economía de la IA.

Primero, la cifra (y por qué varía según dónde la leas)

Conviene aclarar el número desde el principio, porque circula de formas distintas y eso genera confusión.

El corazón del plan es una inversión conjunta de Samsung y SK Hynix de 800 billones de wones —unos 519.000 millones de dólares— para construir cuatro nuevas fábricas de chips (dos cada una) en el suroeste del país.

Pero algunas fuentes hablan de 576.000 millones. La diferencia es que esa cifra mayor suma también las inversiones en centros de datos de IA que otras empresas coreanas (SK, GS, Naver) harán en paralelo. Y el grupo Samsung, por su parte, ha reportado un plan a diez años que podría alcanzar los 646.000 millones sumando fábricas, packaging, baterías y pantallas.

En resumen: el titular honesto es "en torno a medio billón de dólares para los chips, y más de 570.000 millones si sumas los centros de datos". Cualquier cifra más redonda o más alta mezcla conceptos.

Qué se construye exactamente

El plan no es solo dinero, es geografía. Y ahí está una de las decisiones más interesantes.

Las cuatro fábricas nuevas se levantarán en el suroeste del país, cerca de la ciudad de Gwangju —una zona mayoritariamente rural, alejada del núcleo tradicional de semiconductores que está al sur de Seúl. Es una decisión deliberada: el presidente Lee quiere repartir el crecimiento económico más allá de la capital.

El resto del país se especializa por regiones: el sureste producirá componentes y materiales, la región central de Chungcheong se convertirá en un hub de "empaquetado" avanzado de chips (clave para la memoria HBM), y los centros de datos se repartirán por todo el territorio.

Y hay un dato que revela la urgencia: el gobierno promete acortar los plazos de licencia y construcción hasta en 12 años, adelantando fábricas previstas para mediados de los 2040 a mediados de los 2030. SK Hynix, por ejemplo, adelanta la puesta en marcha de su planta de Yongin de 2045 a 2033.

Por qué ahora: la memoria HBM lo explica todo

Para entender esta prisa hay que volver al componente que recorre toda nuestra cobertura de hardware: la memoria de alto ancho de banda, o HBM.

Es el tipo de memoria sin la cual los aceleradores de IA de Nvidia no funcionan. SK Hynix es el principal proveedor de Nvidia, y esa posición la ha catapultado —como contamos— a superar a Samsung y convertirse en la empresa más valiosa de Corea.

El problema es que la demanda de HBM supera con mucho a la oferta. Las fábricas actuales, concentradas alrededor de Seúl, "ya han alcanzado sus límites", en palabras del propio presidente. Esta expansión busca precisamente aliviar ese cuello de botella —el mismo que está encareciendo la memoria en todo el mundo, incluido el móvil que llevas en el bolsillo.

Dicho de otro modo: Corea no invierte medio billón por optimismo abstracto. Lo hace porque tiene un producto que el mundo entero necesita desesperadamente y no puede fabricar lo bastante rápido.

La paradoja: se anuncia la mayor inversión y las acciones caen

Y aquí está el detalle que un medio sin humo no debe pasar por alto, porque va contra la intuición.

El mismo día del anuncio, las acciones de las dos empresas cayeron: Samsung bajó un 4,8% y SK Hynix cerró un 1,6% abajo, tras haber llegado a caer casi un 6% durante la sesión.

¿Por qué el mercado castiga una inversión histórica? Por varias razones que merecen entenderse:

El coste inmediato es enorme y el retorno, lejano. Construir cuatro fábricas de vanguardia cuesta una fortuna hoy, y no generará ingresos hasta dentro de años. Los inversores ven el gasto antes que el beneficio.

Dudas sobre la ubicación. Analistas del sector, citados por The Wall Street Journal, cuestionan que el suroeste rural tenga la electricidad, el agua, la logística y —sobre todo— el talento de ingeniería que una fábrica puntera necesita. Construir lejos de la red de proveedores establecida es un riesgo real.

Es una decisión medio política. El presidente reconoció que la lógica comercial pura sería quedarse cerca de Seúl, pero defendió el reparto geográfico como "un imperativo del gobierno". Cuando una inversión responde en parte a objetivos políticos y no solo a la eficiencia, los mercados se ponen nerviosos.

La lectura geopolítica: todos están haciendo lo mismo

Este movimiento no ocurre en el vacío. Es una pieza de un tablero global.

La lógica de Corea es idéntica a la que vemos en Estados Unidos, China, Japón y la Unión Europea: asegurarse capacidad propia de fabricación de los chips que sostienen la IA, en un momento en que todos persiguen su propia estrategia industrial de semiconductores.

Pero Corea juega con una ventaja específica: la memoria. Es el segmento donde sus dos empresas ya tienen una posición dominante mundial —producen juntas cerca de dos tercios de la memoria del planeta—. El objetivo no es defenderse, es ampliar esa ventaja antes de que otros la alcancen.

Es la misma partida que juega OpenAI fabricando su chip Jalapeño, que juega China con su plan de infraestructura, que juega EEUU con sus controles de exportación. Cada actor intenta controlar la mayor parte posible de la cadena física de la IA. Corea apuesta por dominar el eslabón que ya controla.

La lectura sin humo

Es fácil quedarse con el titular deslumbrante: medio billón de dólares, cuatro fábricas, la mayor apuesta de Corea. Y es una cifra real e impresionante. Pero lo interesante está en las grietas.

Que las acciones cayeran el día del anuncio dice algo importante: ni siquiera una inversión histórica garantiza confianza cuando el coste es inmediato, el retorno incierto y la decisión está teñida de política. El "superciclo" de la memoria que enriquece hoy a SK Hynix podría enfriarse mañana, y estas fábricas tardarán años en estar listas.

Pero hay una lección de fondo que conecta con todo lo que hemos contado este mes. La IA se está construyendo, literalmente, en hormigón y silicio. Detrás de cada modelo que usas hay fábricas que tardan una década en levantarse, países que apuestan su economía a un solo sector, y una competición global por el control de materiales finitos. La IA no vive en la nube. Vive en el suroeste de Corea, en el desierto de Memphis, en las fábricas de Taiwán. Y quien controle esas fábricas tendrá una llave que ningún modelo, por listo que sea, puede fabricarse solo.

Entender eso —que la revolución más digital de nuestro tiempo depende de las cosas más físicas del mundo— es parte de mirar la IA sin humo.


Fuentes: CNN Business · CNBC · Korea Times · Tom's Hardware · Yahoo Finance / The Wall Street Journal — 29 junio-1 julio 2026

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