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Empresas4 de julio de 20262 minutos 14 segundos de lectura

Emails filtrados revelan la exigencia real del Pentágono a Anthropic: armas autónomas y vigilancia masiva

Correos aportados a un juicio muestran lo que el Departamento de Defensa pidió a Anthropic a cambio de sus contratos. La empresa se negó, y lo pagó caro. Este 4 de julio, la historia toma nuevo aire.

Por DidadoY

Emails filtrados revelan la exigencia real del Pentágono a Anthropic: armas autónomas y vigilancia masiva
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Lo que revelan los correos

Unos emails aportados como prueba judicial, difundidos esta semana, ponen negro sobre blanco algo que hasta ahora se contaba a medias: qué exigió exactamente el Pentágono a Anthropic para mantener sus contratos con el gobierno.

Según esos documentos, el Departamento de Defensa —que ahora usa también la designación "Departamento de Guerra"— presionó a la empresa para que aceptara dos usos de su tecnología a los que Anthropic se había negado por escrito desde 2025: el desarrollo de armas totalmente autónomas y la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses.

Anthropic dijo no. Y la represalia fue contundente.

El precio de negarse

Cuando la empresa mantuvo sus dos "líneas rojas", el gobierno canceló un contrato de unos 200 millones de dólares, ordenó a todas las agencias federales dejar de usar Claude, y designó a Anthropic "riesgo para la cadena de suministro" —una etiqueta inédita para una empresa estadounidense.

Un dato revelador que ya salió en el proceso: una jueza federal, Rita Lin, escribió en marzo que los registros del propio Departamento mostraban que la designación se hizo por la "manera hostil" en que Anthropic llevó el asunto a la prensa. Es decir: castigar a la empresa por hacer público el conflicto. La jueza lo calificó de probable represalia inconstitucional contra la libertad de expresión.

El matiz que conviene no perder

Aquí toca precisión, porque el titular fácil exagera. El propio Pentágono afirma que no tiene "ningún interés" en armas autónomas ni en vigilancia masiva de estadounidenses —que además es ilegal—, y que solo pide poder usar Claude "para todos los fines lícitos".

Ahí está el nudo real: bajo la ley actual, el gobierno puede comprar datos públicos de los ciudadanos y analizarlos con IA sin orden judicial. Técnicamente es "lícito". El miedo de Anthropic no era a lo ilegal, sino a que la ley se ha quedado atrás respecto a lo que la IA permite hacer con datos legales. La empresa pidió una cláusula que prohibiera expresamente esa recopilación masiva. El Pentágono se negó a incluirla.

La lectura sin humo

Más allá de quién tenga razón, este caso deja una lección incómoda: el nivel de privacidad del que gozan los ciudadanos está dependiendo, en la práctica, de una negociación de contrato entre una empresa privada y el gobierno. No de una ley clara, no de un debate público. De si una compañía aguanta la presión o cede.

Anthropic aguantó, a un coste alto. La pregunta que queda abierta es qué pasará cuando otra empresa, con menos margen para resistir, se siente en esa misma mesa.

Seguiremos contándolo según se sepa.


Fuentes: The Next Web · Congress.gov · EFF · CNBC — julio 2026

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